Cuento

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La Primera Rueda Femenina
Ella se dió cuenta que estaba mirando en el suelo bajo sus piernas en posición de loto,
a una luz, un brillo que irradiaba reflejando al sol dentro de una gota de agua.
iluminarse las hojas y  la tierra que era amarilla.

 

Una mano seca y dura con uñas como rocas rojizas,
dejaba suavemente un cristal que puso sobre la tierra roja,
sacudió el polvo de un pequeño saco donde guardaba algo,
pequeñas piedras.

 

Mientras tanto otra mano  rozaba el suelo,
en una línea curva que iba arrimando hojas
y dejando ver la tierra fresca y negra, dentro de ese círculo,
comenzó a juntar semillas haciendo un montón.

 

Al mismo tiempo en otro lugar tal vez muy distante
una anciana de larga cabellera blanca,
apartaba la piel de oso que le cubre las piernas,
para inclinarse hacia adelante a soplar su hoguer

 

En ese momento cuando todo fue engranado
en distintos lugares al mismo tiempo,
en el interior de una montaña lejana para las cuatro niñas,
un disco dorado comenzó a resplandecer y debajo de cada niña,
a desmoronarse la tierra desaparecía el entorno,
salvo en espacio donde permanecían sentadas,
revelando que era la cumbre de una pirámide,
que no tardaría abrirse y en absorber a cada una de ellas
llevándolas al centro de la tierra para iniciar una jornada mágica.

 

Para luego despertar nuevamente en cada una en su lugar.
 
 

 

 

 

 

 

Ahora Veamos nuestra Rueda MaikU· como un mundo infinito de analogías,
un discurso filosófico, biológico, energético y visual.
 
 
Módulo II “la Rueda”

 

 
 
 
 

 

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